miércoles, 17 de febrero de 2010

Un dìa en Brasil

Yo no se, yo no se lo que pasa.

Cuando vi a un personaje llegar nuevamente a nuestro mundo, haciéndose el profeta para pedir limosna, las preguntas se rindieron de la cantidad.
Me dije ¿Que carajo hace este tipo de la urbe, con un bastón en manos, pidiendo un momento de nuestro tiempo, preguntando cuestiones existenciales?
Claro. Lo único que pretendía era que lo ayudáramos económicamente por no tener donde parar en ese momento.
Con el loco pegamos buena onda. A pesar que El no nos chamullarìa con sus delirios, por que nosotros ya deliramos esas cuestiones.
Sabíamos lo que quería, nosotros queríamos mostrarle eso. Lo mismo continuo (pero con vergüenza). Las miradas fueron de risa, de muestra de inteligencia, la típica.
Estábamos ocupando nuestro tiempo en nosotros: el, mi companía y yo.
Era un buen tiempo, un buen rato, unos recuerdos.
Digo unos recuerdos, por que el personaje me resultaba extrañamente similar a muchos (personajes) que pasaron por mi vida; con la misma postura y humor.
Note que existe gente que no tuvo relación con dichos sujetos y se sorprenden al verlos. (Cuando se tuvo mucha relación con ellos, ya no te llaman tanto la atención a pesar que te continúa agradando).

Pero por ahí, uno busca otro tipo de humor, una de esas el clásico. Ej: ¿Que hacia un monito cantando temas de Los Pericos? “hacia un Mono-tributo” jeje.

Volviendo. ¿Será como esa “rola” de Manu chao?; rola que llega un momento que ya te cansa; te pasas a la tranquilidad, queres lo común, queres lo que dicen normal.

O Será como esa mujer atolondrada que apareció en tu vida, que te hace renegar, te cuenta incoherencias, te hace reír; esta desequilibrada por su pasado y vive desequilibrada por sus experiencias; ríe, llora, se emborracha, delira, pero te hace sentir muy bien, equilibradamente bien.
En algún momento, supongo que uno querrá con esa mujer (u otra) “lo común”. Que ya no quiere decir aburrimiento, por que el aburrimiento pasó a ser lo desequilibrado. Querrá vivir en paz, armonía, normalidad- Como esos viejitos que van de la mano y pasaron por todas, juntos y separados. Ellos tienen una rutina que aman y mueren cuando se muere uno de los dos, modificando la rutina.

Que copada que es la vida, que copado que son esos encuentros con gente, que a gente le resulta extraña y a otros le resulta común.

Hablando de tanto común. Me dio hambre.
En un rato me pido una “pizza común”, y me voy a divertir el cerebro. Me divertiré como un loco común, o “como una especial” (mejor).